una mirada a la realidad

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análisis de coyuntura

miércoles, 8 de mayo de 2013

Una mirada a la realidad (5 al 26de Abril de 2013.)

Y sigue corriendo el año 2013, año electoral, año profundamente político. Ahora bien no solo por las elecciones. La coyuntura está también marcada por los primeros síntomas de desaceleración de la economía nacional, así como también de la principal economía receptora de las exportaciones chilenas, China, que a su vez es el principal país consumidor de cobre. Las perspectivas de China de aquí a fines de 2013 son también negativas, por lo que los expertos anuncian una progresiva disminución del precio de cobre y su demanda. Respecto del cobre, también se repite con mucho énfasis en las últimas semanas, que es el principal producto que exporta el país y que tenemos una profunda dependencia económica respecto de esta materia prima. La revista Capital de diciembre del año pasado, es – a nuestro juicio – una de las primeras señales de alerta, el artículo se titula como La encrucijada del modelo exportador chileno, en el cual se denuncia el modelo de desarrollo actual y principalmente la excesiva dependencia de la exportación de las materias primas. Por otro lado se denuncia el progresivo aumento de los costos de producción, debido a la escasez de agua, energía y la baja ley en los yacimientos. A ello se agrega el aumento en los costos de mano de obra, argumento que es más bien una escusa cuando se compara con los ingresos de los trabajadores del mismo rubro en otras latitudes. También se ha evidenciado, últimamente por parte de diferentes economistas, la existencia de un déficit en la cuenta corriente nacional, es decir el país gasta más de lo que gana, según eso tendríamos un déficit calculado en un 4,4%, en la balanza comercial (las importaciones superan a las exportaciones), con aumento de la deuda y del consumo; lo cual obligaría, de no revertirse esta situación, en el corto o mediano plazo (al gobierno, para asegurar las tazas de ganancias de las empresas chilenas y que operan en el país) a tomar decisiones de ajustes en la economía. En el contexto de estas perspectivas no solo surgen voces de alerta por la coyuntura económica, sino que también por la estructura económica. No se escuchan voces fuertes contra el capitalismo, pero sí contra la excesiva dependencia de la materia prima y ya se escuchan voces que demandan una estrategia económica nacional de largo plazo. También han surgido inquietudes sobre el comercio internacional, que se hace por vía marítima, debido al aumento de las exigencias ambientales a los barcos, exigencias que aumentarían drásticamente los costos de transporte marítimo. En otras palabras, exportar e importar se hará mucho más caro y ello puede tener repercusiones sobre una economía abierta como la nuestra, una de las más abiertas al comercio internacional en el mundo actualmente y que se realiza básicamente por esta vía. El escenario que se prevé, llevara al gobierno a una probable disminución del gasto público, lo que disminuirá el consumo en términos globales provocando cambios en los precios y el empleo. Sabemos sí, quien pagara los costos, como ocurre siempre en situaciones de contracción económica que anuncian situaciones de crisis. Los costos de estos problemas son siempre transferidos a los trabajadores, nunca a la burguesía y el efecto de esta transferencia será sin duda: La variación en los precios de vienes y servicios, un incremento de la deuda y un aumento del desempleo. Los economistas, comentaristas del modelo, están de cabeza señalan que esto no debe suceder, y ven con Pesimismo un camino positivo de resolución. En el frente político – donde se toman las decisiones – tenemos a todo el mundo, desde los comunistas hasta la UDI preocupados no de las amenazas de la crisis que se viene, sino que de la coyuntura electoral. Tanto la oposición parlamentaria como la Alianza han estado preocupados y ocupados en marcar sus diferencias, reconociéndose por ambas partes que sus diferencias históricas estaban en como manejar el modelo heredado de la dictadura. Sin embargo empiezan a esbozarse las primeras propuestas programáticas sustentadas en el reconocimiento del agotamiento del modelo y su sistema de dominación, pero ambos coinciden en su rescate. Por ejemplo se afirma desde la oposición concertacionista con el apoyo entusiasta de los comunistas, la necesidad urgente de una reforma tributaria para financiar grandes reformas, entre ella la educacional. Para los analistas económicos del comando de Michelle Bachelet, la reforma tributaria, pasa por aumento de impuestos, eliminación del FUT (que permite postergar y suprimir pago de impuestos por parte de las empresas), cuestionar el IVA y eliminar las exenciones tributarias, poniendo especial énfasis en la justicia distributiva. Otra reforma es la de crear una AFP estatal. Para la oposición y en específico para la candidata Bachelet la reforma tributaria apuntaría a financiar la educación, con una errática propuesta de fin al lucro y de una gratuidad progresiva (una propuesta con cara de arancel diferenciado). Se ha señalado que también esta reforma apuntaría a otros ámbitos no especificados. Pero, no nos fiemos tanto. El equipo económico de la campaña de Bachelet – al igual con el equipo de educación, está compuesto por figuras de ideología liberal capitalista y comprometidas con la política económica de los gobiernos anteriores de la Concertación (Alberto Arenas como director de presupuestos y Ricardo Lagos Weber como jefe del Departamento de Relaciones Económicas Internacionales y como tal negociador directo en el TLC con EE.UU) ¿Qué de distinto podrían ofrecernos estos personajes comprometidos hasta las ingles con la política económica de los últimos cuarenta años de liberalismo económico, en un modelo de capitalismo dependiente de la exportación de materias primas? Consideramos que la reforma tributaria es importante y necesaria, pero la vemos como parte del comienzo y no como el fin de un proceso de cambios en la economía del país. No se ven en la oposición propuestas que apunten a generar una nueva estrategia de desarrollo económico nacional, no se ha cuestionado la estructura económica basada en la exportación primaria, ¿cómo entonces pensar o plantear hacer cambios importantes si no se define un giro al modelo mono exportador y dependiente hacia un modelo que ponga al hombre por sobre los registros contables?, ¿donde están las propuestas programáticas que vayan más allá de los enunciados retóricos? ¿Cuál es el sentido y para que esos llamados a formar una nueva mayoría? ¿Para cambiar que? Sostuvimos en la SIPONA anterior que lo que se está materializando son las orientaciones políticas del Partido Comunista que ha venido impulsando desde 1997 y que se resume en el programa que enarbolo Jorge Arrate. Sí la Concertación hubiese querido real y genuinamente estos cambios, si hubiese tenido la voluntad política, habrían podido hacerlo desde 1998, pero solo respondió con portazos a la propuesta comunista, al decir esto solo se constata un hecho. Lo que sin duda demuestra que la Concertación no ha hecho más que gala de un oportunismo y un populismo sin límites y señala que antes no pudo hacer estos cambios, no porque no quisiera sino porque no podía. Pero olvidan que los debates y las propuestas de cambios no solo operan en la institucionalidad. Sino que también en la participación activa de los representados, representados que fueron abandonados y desmovilizados por ellos mismo desde la llegada de P. Aylwin. No confiaron en el pueblo que en las calles ayudo con sangre y lagrimas botar a la dictadura. Y no pocas veces reprimiendo y silenciando a los que llaman hoy para construir su nueva mayoría. Las limitaciones y trabas para impulsar los cambios no solo son atribuibles al amarre de la constitución de 80 sino que también a la falta de voluntad política para hacerlo. Pues, muchas reformas y cambios pudieron haberse hecho por decreto, o por mayorías simples (no todo requería los quórums calificados). Todos fuimos testigos de cómo los gobiernos de la concertación fueron condescendientes con la burguesía, cómo los ministros de hacienda asumieron el real liderazgo de la política económica chilena. El capitalismo, la dependencia económica y las privatizaciones se profundizaron durante 20 años de concertación siguiendo el legado de Pinochet y ello no fue culpa de los quórums calificados sino que de la adhesión de la Concertación al modelo, a la actitud servil de muchos de sus lideres, a los intereses de clase de la burguesía, y al desprecio de la clase trabajadora. Para muestra un ejemplo, como el de la política habitacional relegó y segregó condenando al hacinamiento a cientos de miles de trabajadoras y trabajadores en viviendas indignas situadas en zonas carentes de servicios de salud, educación transporte etc., donde la calidad de vida iba de mal en peor, como lo es el caso de la ya emblemática Bajos de Mena en Puente Alto donde viven 112.mil personas. Este tipo de políticas urbanas son la que ponen a Chile en el ranking de tener las ciudades con mayor segregación en el mundo. Por último - y para ser justos recordemos –que el PC en los tiempos de Gladys Marín les hizo el ofrecimiento de un pacto electoral que les hubiese permitido obtener los quórums necesarios para impulsar algunas reformas, ofrecimiento que fue rechazado por la Concertación en 1997. Estas y muchas otras razones son el motivo de nuestro escepticismo y nuestras legítimas dudas de que la concertación aliada con el PC harán su mayor esfuerzo para impulsar los cambios necesarios para el pueblo chileno. En la otra vereda, pero de la misma calle, la Alianza por Chile también es un lugar donde las ideas y los programas no andan a la orden del día. Hasta el momento solo se ha escuchado a Golborne, pro UDI y Allamand, de RN, y al gobierno vociferar contra Bachelet y la oposición, todo lo cual parece mucho más miedo que un llamado a la acción política. Según la última encuesta de la UDP, Bachelet supera a cualquier candidato de la Alianza, juntos o por separado. Para ser justos ha sido Allamand quien ha estado más a la altura de las circunstancias y poniendo de verdad el énfasis en los aspectos políticos y en el marco de propuesta programáticas destinadas a seducir a las capas medias, pero aun así es difícil que la derecha pueda ganar en las elecciones presidenciales y parlamentarias, anunciándose un descalabro electoral incluso por parte de lideres como Carlos Larraín. Quizás lo que ocurra sea similar al descalabro electoral de la Derecha en 1965, cuando solo logró elegir a 9 diputados de 150. Donde la Democracia Cristiana se transformo en mayoría absoluta. Los pronósticos señalan que la derecha no sufrirá una derrota como la del 65 pero sí elegirá menos escaños que los que tiene, quedando en minoría más pequeña. Ahora bien, la historia tiende a moverse en espiral y es muy probable que la Derecha se recupere en un futuro si no hay cambios drásticos, ello dependerá de la evolución política y económica del próximo gobierno. Pero volvamos al presente, la derecha se ha visto envuelta en los últimos días en escándalos por responsabilidades y negligencias propias. Primero, la destitución del Ministro Beyer por parte del Senado, con los votos de una oposición acorralada por la presión del movimiento estudiantil y por lo tanto actuando con un oportunismo electoral cada vez más evidente. El Ministro Beyer sabía que tenía que hacer más que lo necesario para resolver los problemas y no bastaba con cumplir la ley, se requería de un ministro que fuera más allá, pero, obviamente, la línea política a la que responde el ministro no concibe ir más allá; resguardar las estructuras actuales es la finalidad estratégica de la educación. Más que merecida tenía la destitución el ministro, pero seamos serios, si es por eso la totalidad de los ministros de educación a partir de 1981 tendrían que haber sido destituidos, pero esta vez pudo más el oportunismo electoralista – populista de la oposición comunista – concertacionista, la inoperancia del gobierno de resguardar a sus cuadros técnicos y sobre todo la agilidad de un movimiento estudiantil capaz de poner los temas en la agenda. Segundo, la resolución de la Corte Suprema contra CENCOSUD por alza arbitraria en los cobros de mantención de sus tarjetas, terminó salpicando a uno de sus gerentes en la época de 2006, es decir el actual candidato de la UDI, Lawrence Golborne, quien se excusa señalando que sólo cumplía ordenes, ¿en un cargo de dirección, cuya función es tomar decisiones? Lo que dice el candidato de la UDI no solo es raro sino que es falso. Lo fallado por la corte no solo demuestra que las nuevas formas de obtener ganancias diseñadas por sus gerentes no solo son inmorales sino que además son delitos, cuyo modus operandis consiste en aumentar abusivamente y a espaldas de la gente los cobros de los créditos, valiéndose de las necesidades, de muchas personas del país, cuyos ingresos insuficientes las obliga a endeudarse para satisfacer sus necesidades y sueños, en su mayoría miembros de la clase trabajadora. La misma gente a la que el ahora candidato les pide el voto. Esto ha traído repercusiones a raíz de los dichos oportunistas del candidato de RN, Andrés Allamand, quien fustigo a su competidor. Sumándose al coro de críticas desatados en la oposición concertacionista, bajo cuyo gobierno, ocurrieron estos abusos. Tercero, la denuncia de una funcionaria de derecha del INE que acusa de la alteración de los resultados del CENSO de 2012., denuncia que provocó la renuncia del director del INE. Estos hechos tienen a la derecha y sus partidos, a sus organizaciones gremiales y al gobierno, de cabeza planeando tácticas para reflotar al bloque político derechista, que se hunde en la ineficiencia, la sordera y los escandalosos actos en que sus figuras han participado, tarea que se visualiza como dificultosa y que le restan fuerza para asegurar su continuidad en el gobierno. Estos acontecimientos que se destapan a diario son una dificultad en los intentos de negociación e intentos de tener acuerdos de pasillo entre el gobierno y algunos dirigentes sindicales tendientes a construir un periodo de paz social y sindical, que se rompe por todos lados arrinconando al gobierno de Piñera. En ese plano se inscribe el secretismo de las conversaciones entre la Ministra del trabajo Evelyn Matthei y el dirigente socialista Raimundo Espinoza, que lo hace a nombre de los trabajadores titulares de CODELCO. No lo sabemos que camino tomaran esas conversaciones, lo que sí sabemos es que desde la CUT se ha planteado, en el marco de los últimos conflictos y la conmemoración del 1° de Mayo, la realización de un paro nacional para el día jueves 11 de Julio. Si bien una paralización de carácter nacional es una buena oportunidad para una demostración de fuerzas de los trabajadores, ello no basta, pues la clase trabajadora carece de la organización y un programa que dirija al grueso del proletariado, los trabajadores organizados son minoría en el universo de los trabajadores, el sindicalismo es débil, y los más organizados lo hacen en el plano economicista y con pocos objetivos políticos lo que en la practica lo constituye como una fuerza real de poca potencia. En este sentido es fundamental potenciar a las fuerzas organizadas de la clase, contribuir a su formación y educación, y por cierto, al desarrollo de de nuevas organizaciones y de la conciencia de clase de los trabajadores. Este 1° de Mayo, es una oportunidad para iniciar este impulso para potenciar a la clase trabajadora, cuyos sectores más organizados y numeroso se aglutinan en la CUT que está dirigida por Partido Comunista y el Partido Socialista, partidos comprometidos más en la lucha electoral que en la lucha real por el cambio en la sociedad chilena y que se han alineado con la idea de una candidatura única de la oposición. ¿Cuál será el rol de la CUT ante un gobierno de esta nueva mayoría? Pensamos que el rol asignado a la CUT. Por los partidos políticos será coherente con los diseños de las políticas de conciliación de clase. Diseño que incluye la desmovilización a cambio de migajas y de apuntalamiento de la paz social y de los acuerdos con la patronal. Que en el eventual gobierno de Michelle Bachelet se traducirá en la subordinación de la clase trabajadora organizada al programa y al gobierno. Todo ello cuando ya es más evidente que el apoyo del PC será para Bachelet, a pesar de los desacuerdos y las reticencias internas de algunos núcleos internos. Signo de lo anterior es que en la ciudad de Copiapó, ya se constituyó el comando por Lautaro Carmona para diputado y por Michelle Bachelet como presidente; Carmona es ni más ni menos que el secretario general del PC y por su parte el diputado Teillier, el presidente del PC ha enfatizado en que los datos de las encuestas serán un factor a considerar para la decisión del pleno del Comité Central del PC en mayo próximo. En otras palabras, el PC apoyará a Bachelet en la primaria y en la presidencial de Noviembre. Por tanto existe una alta probabilidad que la CUT, se subordine con la próxima administración de la Concertación. ¿Qué caminos tomar entonces? Para fortalecer a la clase trabajadora, es necesario fortalecer su independencia de clase denunciando las practicas de burocracia sindical y el manejo de los partidos que se benefician con esas practicas burocráticas: PC., PS., y DC. la tarea de los revolucionarios será consolidar las organizaciones políticas revolucionarias y que atreves de ellas impulsar la formación de una corriente revolucionaria al interior de la clase trabajadora, que haga todo lo necesario por poner en marcha un proceso revolucionario en Chile que busque terminar de raíz con todos los males de la sociedad capitalista. L.R