Y sigue corriendo el año 2013, año electoral, año profundamente político. Ahora bien no solo por las elecciones.
La coyuntura está también marcada por los primeros síntomas de desaceleración de la economía nacional, así como también de la principal economía receptora de las exportaciones chilenas, China, que a su vez es el principal país consumidor de cobre. Las perspectivas de China de aquí a fines de 2013 son también negativas, por lo que los expertos anuncian una progresiva disminución del precio de cobre y su demanda.
Respecto del cobre, también se repite con mucho énfasis en las últimas semanas, que es el principal producto que exporta el país y que tenemos una profunda dependencia económica respecto de esta materia prima.
La revista Capital de diciembre del año pasado, es – a nuestro juicio – una de las primeras señales de alerta, el artículo se titula como La encrucijada del modelo exportador chileno, en el cual se denuncia el modelo de desarrollo actual y principalmente la excesiva dependencia de la exportación de las materias primas.
Por otro lado se denuncia el progresivo aumento de los costos de producción, debido a la escasez de agua, energía y la baja ley en los yacimientos. A ello se agrega el aumento en los costos de mano de obra, argumento que es más bien una escusa cuando se compara con los ingresos de los trabajadores del mismo rubro en otras latitudes.
También se ha evidenciado, últimamente por parte de diferentes economistas, la existencia de un déficit en la cuenta corriente nacional, es decir el país gasta más de lo que gana, según eso tendríamos un déficit calculado en un 4,4%, en la balanza comercial (las importaciones superan a las exportaciones), con aumento de la deuda y del consumo; lo cual obligaría, de no revertirse esta situación, en el corto o mediano plazo (al gobierno, para asegurar las tazas de ganancias de las empresas chilenas y que operan en el país) a tomar decisiones de ajustes en la economía.
En el contexto de estas perspectivas no solo surgen voces de alerta por la coyuntura económica, sino que también por la estructura económica. No se escuchan voces fuertes contra el capitalismo, pero sí contra la excesiva dependencia de la materia prima y ya se escuchan voces que demandan una estrategia económica nacional de largo plazo.
También han surgido inquietudes sobre el comercio internacional, que se hace por vía marítima, debido al aumento de las exigencias ambientales a los barcos, exigencias que aumentarían drásticamente los costos de transporte marítimo. En otras palabras, exportar e importar se hará mucho más caro y ello puede tener repercusiones sobre una economía abierta como la nuestra, una de las más abiertas al comercio internacional en el mundo actualmente y que se realiza básicamente por esta vía.
El escenario que se prevé, llevara al gobierno a una probable disminución del gasto público, lo que disminuirá el consumo en términos globales provocando cambios en los precios y el empleo.
Sabemos sí, quien pagara los costos, como ocurre siempre en situaciones de contracción económica que anuncian situaciones de crisis.
Los costos de estos problemas son siempre transferidos a los trabajadores, nunca a la burguesía y el efecto de esta transferencia será sin duda: La variación en los precios de vienes y servicios, un incremento de la deuda y un aumento del desempleo.
Los economistas, comentaristas del modelo, están de cabeza señalan que esto no debe suceder, y ven con
Pesimismo un camino positivo de resolución.
En el frente político – donde se toman las decisiones – tenemos a todo el mundo, desde los comunistas hasta la UDI preocupados no de las amenazas de la crisis que se viene, sino que de la coyuntura electoral.
Tanto la oposición parlamentaria como la Alianza han estado preocupados y ocupados en marcar sus diferencias, reconociéndose por ambas partes que sus diferencias históricas estaban en como manejar el modelo heredado de la dictadura. Sin embargo empiezan a esbozarse las primeras propuestas programáticas sustentadas en el reconocimiento del agotamiento del modelo y su sistema de dominación, pero ambos coinciden en su rescate.
Por ejemplo se afirma desde la oposición concertacionista con el apoyo entusiasta de los comunistas, la necesidad urgente de una reforma tributaria para financiar grandes reformas, entre ella la educacional.
Para los analistas económicos del comando de Michelle Bachelet, la reforma tributaria, pasa por aumento de impuestos, eliminación del FUT (que permite postergar y suprimir pago de impuestos por parte de las empresas), cuestionar el IVA y eliminar las exenciones tributarias, poniendo especial énfasis en la justicia distributiva. Otra reforma es la de crear una AFP estatal.
Para la oposición y en específico para la candidata Bachelet la reforma tributaria apuntaría a financiar la educación, con una errática propuesta de fin al lucro y de una gratuidad progresiva (una propuesta con cara de arancel diferenciado). Se ha señalado que también esta reforma apuntaría a otros ámbitos no especificados.
Pero, no nos fiemos tanto. El equipo económico de la campaña de Bachelet – al igual con el equipo de educación, está compuesto por figuras de ideología liberal capitalista y comprometidas con la política económica de los gobiernos anteriores de la Concertación (Alberto Arenas como director de presupuestos y Ricardo Lagos Weber como jefe del Departamento de Relaciones Económicas Internacionales y como tal negociador directo en el TLC con EE.UU) ¿Qué de distinto podrían ofrecernos estos personajes comprometidos hasta las ingles con la política económica de los últimos cuarenta años de liberalismo económico, en un modelo de capitalismo dependiente de la exportación de materias primas?
Consideramos que la reforma tributaria es importante y necesaria, pero la vemos como parte del comienzo y no como el fin de un proceso de cambios en la economía del país.
No se ven en la oposición propuestas que apunten a generar una nueva estrategia de desarrollo económico nacional, no se ha cuestionado la estructura económica basada en la exportación primaria, ¿cómo entonces pensar o plantear hacer cambios importantes si no se define un giro al modelo mono exportador y dependiente hacia un modelo que ponga al hombre por sobre los registros contables?, ¿donde están las propuestas programáticas que vayan más allá de los enunciados retóricos? ¿Cuál es el sentido y para que esos llamados a formar una nueva mayoría? ¿Para cambiar que?
Sostuvimos en la SIPONA anterior que lo que se está materializando son las orientaciones políticas del Partido Comunista que ha venido impulsando desde 1997 y que se resume en el programa que enarbolo Jorge Arrate.
Sí la Concertación hubiese querido real y genuinamente estos cambios, si hubiese tenido la voluntad política, habrían podido hacerlo desde 1998, pero solo respondió con portazos a la propuesta comunista, al decir esto solo se constata un hecho.
Lo que sin duda demuestra que la Concertación no ha hecho más que gala de un oportunismo y un populismo sin límites y señala que antes no pudo hacer estos cambios, no porque no quisiera sino porque no podía.
Pero olvidan que los debates y las propuestas de cambios no solo operan en la institucionalidad. Sino que también en la participación activa de los representados, representados que fueron abandonados y desmovilizados por ellos mismo desde la llegada de P. Aylwin. No confiaron en el pueblo que en las calles ayudo con sangre y lagrimas botar a la dictadura. Y no pocas veces reprimiendo y silenciando a los que llaman hoy para construir su nueva mayoría.
Las limitaciones y trabas para impulsar los cambios no solo son atribuibles al amarre de la constitución de 80 sino que también a la falta de voluntad política para hacerlo.
Pues, muchas reformas y cambios pudieron haberse hecho por decreto, o por mayorías simples (no todo requería los quórums calificados).
Todos fuimos testigos de cómo los gobiernos de la concertación fueron condescendientes con la burguesía, cómo los ministros de hacienda asumieron el real liderazgo de la política económica chilena. El capitalismo, la dependencia económica y las privatizaciones se profundizaron durante 20 años de concertación siguiendo el legado de Pinochet y ello no fue culpa de los quórums calificados sino que de la adhesión de la Concertación al modelo, a la actitud servil de muchos de sus lideres, a los intereses de clase de la burguesía, y al desprecio de la clase trabajadora. Para muestra un ejemplo, como el de la política habitacional relegó y segregó condenando al hacinamiento a cientos de miles de trabajadoras y trabajadores en viviendas indignas situadas en zonas carentes de servicios de salud, educación transporte etc., donde la calidad de vida iba de mal en peor, como lo es el caso de la ya emblemática Bajos de Mena en Puente Alto donde viven 112.mil personas.
Este tipo de políticas urbanas son la que ponen a Chile en el ranking de tener las ciudades con mayor segregación en el mundo.
Por último - y para ser justos recordemos –que el PC en los tiempos de Gladys Marín les hizo el ofrecimiento de un pacto electoral que les hubiese permitido obtener los quórums necesarios para impulsar algunas reformas, ofrecimiento que fue rechazado por la Concertación en 1997.
Estas y muchas otras razones son el motivo de nuestro escepticismo y nuestras legítimas dudas de que la concertación aliada con el PC harán su mayor esfuerzo para impulsar los cambios necesarios para el pueblo chileno.
En la otra vereda, pero de la misma calle, la Alianza por Chile también es un lugar donde las ideas y los programas no andan a la orden del día. Hasta el momento solo se ha escuchado a Golborne, pro UDI y Allamand, de RN, y al gobierno vociferar contra Bachelet y la oposición, todo lo cual parece mucho más miedo que un llamado a la acción política.
Según la última encuesta de la UDP, Bachelet supera a cualquier candidato de la Alianza, juntos o por separado.
Para ser justos ha sido Allamand quien ha estado más a la altura de las circunstancias y poniendo de verdad el énfasis en los aspectos políticos y en el marco de propuesta programáticas destinadas a seducir a las capas medias, pero aun así es difícil que la derecha pueda ganar en las elecciones presidenciales y parlamentarias, anunciándose un descalabro electoral incluso por parte de lideres como Carlos Larraín.
Quizás lo que ocurra sea similar al descalabro electoral de la Derecha en 1965, cuando solo logró elegir a 9 diputados de 150. Donde la Democracia Cristiana se transformo en mayoría absoluta.
Los pronósticos señalan que la derecha no sufrirá una derrota como la del 65 pero sí elegirá menos escaños que los que tiene, quedando en minoría más pequeña. Ahora bien, la historia tiende a moverse en espiral y es muy probable que la Derecha se recupere en un futuro si no hay cambios drásticos, ello dependerá de la evolución política y económica del próximo gobierno.
Pero volvamos al presente, la derecha se ha visto envuelta en los últimos días en escándalos por responsabilidades y negligencias propias.
Primero, la destitución del Ministro Beyer por parte del Senado, con los votos de una oposición acorralada por la presión del movimiento estudiantil y por lo tanto actuando con un oportunismo electoral cada vez más evidente. El Ministro Beyer sabía que tenía que hacer más que lo necesario para resolver los problemas y no bastaba con cumplir la ley, se requería de un ministro que fuera más allá, pero, obviamente, la línea política a la que responde el ministro no concibe ir más allá; resguardar las estructuras actuales es la finalidad estratégica de la educación. Más que merecida tenía la destitución el ministro, pero seamos serios, si es por eso la totalidad de los ministros de educación a partir de 1981 tendrían que haber sido destituidos, pero esta vez pudo más el oportunismo electoralista – populista de la oposición comunista – concertacionista, la inoperancia del gobierno de resguardar a sus cuadros técnicos y sobre todo la agilidad de un movimiento estudiantil capaz de poner los temas en la agenda.
Segundo, la resolución de la Corte Suprema contra CENCOSUD por alza arbitraria en los cobros de mantención de sus tarjetas, terminó salpicando a uno de sus gerentes en la época de 2006, es decir el actual candidato de la UDI, Lawrence Golborne, quien se excusa señalando que sólo cumplía ordenes, ¿en un cargo de dirección, cuya función es tomar decisiones? Lo que dice el candidato de la UDI no solo es raro sino que es falso. Lo fallado por la corte no solo demuestra que las nuevas formas de obtener ganancias diseñadas por sus gerentes no solo son inmorales sino que además son delitos, cuyo modus operandis consiste en aumentar abusivamente y a espaldas de la gente los cobros de los créditos, valiéndose de las necesidades, de muchas personas del país, cuyos ingresos insuficientes las obliga a endeudarse para satisfacer sus necesidades y sueños, en su mayoría miembros de la clase trabajadora. La misma gente a la que el ahora candidato les pide el voto.
Esto ha traído repercusiones a raíz de los dichos oportunistas del candidato de RN, Andrés Allamand, quien fustigo a su competidor. Sumándose al coro de críticas desatados en la oposición concertacionista, bajo cuyo gobierno, ocurrieron estos abusos.
Tercero, la denuncia de una funcionaria de derecha del INE que acusa de la alteración de los resultados del CENSO de 2012., denuncia que provocó la renuncia del director del INE.
Estos hechos tienen a la derecha y sus partidos, a sus organizaciones gremiales y al gobierno, de cabeza planeando tácticas para reflotar al bloque político derechista, que se hunde en la ineficiencia, la sordera y los escandalosos actos en que sus figuras han participado, tarea que se visualiza como dificultosa y que le restan fuerza para asegurar su continuidad en el gobierno.
Estos acontecimientos que se destapan a diario son una dificultad en los intentos de negociación e intentos de tener acuerdos de pasillo entre el gobierno y algunos dirigentes sindicales tendientes a construir un periodo de paz social y sindical, que se rompe por todos lados arrinconando al gobierno de Piñera.
En ese plano se inscribe el secretismo de las conversaciones entre la Ministra del trabajo Evelyn Matthei y el dirigente socialista Raimundo Espinoza, que lo hace a nombre de los trabajadores titulares de CODELCO.
No lo sabemos que camino tomaran esas conversaciones, lo que sí sabemos es que desde la CUT se ha planteado, en el marco de los últimos conflictos y la conmemoración del 1° de Mayo, la realización de un paro nacional para el día jueves 11 de Julio.
Si bien una paralización de carácter nacional es una buena oportunidad para una demostración de fuerzas de los trabajadores, ello no basta, pues la clase trabajadora carece de la organización y un programa que dirija al grueso del proletariado, los trabajadores organizados son minoría en el universo de los trabajadores, el sindicalismo es débil, y los más organizados lo hacen en el plano economicista y con pocos objetivos políticos lo que en la practica lo constituye como una fuerza real de poca potencia.
En este sentido es fundamental potenciar a las fuerzas organizadas de la clase, contribuir a su formación y educación, y por cierto, al desarrollo de de nuevas organizaciones y de la conciencia de clase de los trabajadores.
Este 1° de Mayo, es una oportunidad para iniciar este impulso para potenciar a la clase trabajadora, cuyos sectores más organizados y numeroso se aglutinan en la CUT que está dirigida por Partido Comunista y el Partido Socialista, partidos comprometidos más en la lucha electoral que en la lucha real por el cambio en la sociedad chilena y que se han alineado con la idea de una candidatura única de la oposición.
¿Cuál será el rol de la CUT ante un gobierno de esta nueva mayoría?
Pensamos que el rol asignado a la CUT. Por los partidos políticos será coherente con los diseños de las políticas de conciliación de clase. Diseño que incluye la desmovilización a cambio de migajas y de apuntalamiento de la paz social y de los acuerdos con la patronal.
Que en el eventual gobierno de Michelle Bachelet se traducirá en la subordinación de la clase trabajadora organizada al programa y al gobierno.
Todo ello cuando ya es más evidente que el apoyo del PC será para Bachelet, a pesar de los desacuerdos y las reticencias internas de algunos núcleos internos. Signo de lo anterior es que en la ciudad de Copiapó, ya se constituyó el comando por Lautaro Carmona para diputado y por Michelle Bachelet como presidente; Carmona es ni más ni menos que el secretario general del PC y por su parte el diputado Teillier, el presidente del PC ha enfatizado en que los datos de las encuestas serán un factor a considerar para la decisión del pleno del Comité Central del PC en mayo próximo. En otras palabras, el PC apoyará a Bachelet en la primaria y en la presidencial de Noviembre.
Por tanto existe una alta probabilidad que la CUT, se subordine con la próxima administración de la Concertación.
¿Qué caminos tomar entonces?
Para fortalecer a la clase trabajadora, es necesario fortalecer su independencia de clase denunciando las practicas de burocracia sindical y el manejo de los partidos que se benefician con esas practicas burocráticas: PC., PS., y DC.
la tarea de los revolucionarios será consolidar las organizaciones políticas revolucionarias y que atreves de ellas impulsar la formación de una corriente revolucionaria al interior de la clase trabajadora, que haga todo lo necesario por poner en marcha un proceso revolucionario en Chile que busque terminar de raíz con todos los males de la sociedad capitalista.
L.R
una mirada a la realidad
análisis de coyuntura
miércoles, 8 de mayo de 2013
Una mirada a la realidad (5 al 26de Abril de 2013.)
Y sigue corriendo el año 2013, año electoral, año profundamente político. Ahora bien no solo por las elecciones.
La coyuntura está también marcada por los primeros síntomas de desaceleración de la economía nacional, así como también de la principal economía receptora de las exportaciones chilenas, China, que a su vez es el principal país consumidor de cobre. Las perspectivas de China de aquí a fines de 2013 son también negativas, por lo que los expertos anuncian una progresiva disminución del precio de cobre y su demanda.
Respecto del cobre, también se repite con mucho énfasis en las últimas semanas, que es el principal producto que exporta el país y que tenemos una profunda dependencia económica respecto de esta materia prima.
La revista Capital de diciembre del año pasado, es – a nuestro juicio – una de las primeras señales de alerta, el artículo se titula como La encrucijada del modelo exportador chileno, en el cual se denuncia el modelo de desarrollo actual y principalmente la excesiva dependencia de la exportación de las materias primas.
Por otro lado se denuncia el progresivo aumento de los costos de producción, debido a la escasez de agua, energía y la baja ley en los yacimientos. A ello se agrega el aumento en los costos de mano de obra, argumento que es más bien una escusa cuando se compara con los ingresos de los trabajadores del mismo rubro en otras latitudes.
También se ha evidenciado, últimamente por parte de diferentes economistas, la existencia de un déficit en la cuenta corriente nacional, es decir el país gasta más de lo que gana, según eso tendríamos un déficit calculado en un 4,4%, en la balanza comercial (las importaciones superan a las exportaciones), con aumento de la deuda y del consumo; lo cual obligaría, de no revertirse esta situación, en el corto o mediano plazo (al gobierno, para asegurar las tazas de ganancias de las empresas chilenas y que operan en el país) a tomar decisiones de ajustes en la economía.
En el contexto de estas perspectivas no solo surgen voces de alerta por la coyuntura económica, sino que también por la estructura económica. No se escuchan voces fuertes contra el capitalismo, pero sí contra la excesiva dependencia de la materia prima y ya se escuchan voces que demandan una estrategia económica nacional de largo plazo.
También han surgido inquietudes sobre el comercio internacional, que se hace por vía marítima, debido al aumento de las exigencias ambientales a los barcos, exigencias que aumentarían drásticamente los costos de transporte marítimo. En otras palabras, exportar e importar se hará mucho más caro y ello puede tener repercusiones sobre una economía abierta como la nuestra, una de las más abiertas al comercio internacional en el mundo actualmente y que se realiza básicamente por esta vía.
El escenario que se prevé, llevara al gobierno a una probable disminución del gasto público, lo que disminuirá el consumo en términos globales provocando cambios en los precios y el empleo.
Sabemos sí, quien pagara los costos, como ocurre siempre en situaciones de contracción económica que anuncian situaciones de crisis.
Los costos de estos problemas son siempre transferidos a los trabajadores, nunca a la burguesía y el efecto de esta transferencia será sin duda: La variación en los precios de vienes y servicios, un incremento de la deuda y un aumento del desempleo.
Los economistas, comentaristas del modelo, están de cabeza señalan que esto no debe suceder, y ven con
Pesimismo un camino positivo de resolución.
En el frente político – donde se toman las decisiones – tenemos a todo el mundo, desde los comunistas hasta la UDI preocupados no de las amenazas de la crisis que se viene, sino que de la coyuntura electoral.
Tanto la oposición parlamentaria como la Alianza han estado preocupados y ocupados en marcar sus diferencias, reconociéndose por ambas partes que sus diferencias históricas estaban en como manejar el modelo heredado de la dictadura. Sin embargo empiezan a esbozarse las primeras propuestas programáticas sustentadas en el reconocimiento del agotamiento del modelo y su sistema de dominación, pero ambos coinciden en su rescate.
Por ejemplo se afirma desde la oposición concertacionista con el apoyo entusiasta de los comunistas, la necesidad urgente de una reforma tributaria para financiar grandes reformas, entre ella la educacional.
Para los analistas económicos del comando de Michelle Bachelet, la reforma tributaria, pasa por aumento de impuestos, eliminación del FUT (que permite postergar y suprimir pago de impuestos por parte de las empresas), cuestionar el IVA y eliminar las exenciones tributarias, poniendo especial énfasis en la justicia distributiva. Otra reforma es la de crear una AFP estatal.
Para la oposición y en específico para la candidata Bachelet la reforma tributaria apuntaría a financiar la educación, con una errática propuesta de fin al lucro y de una gratuidad progresiva (una propuesta con cara de arancel diferenciado). Se ha señalado que también esta reforma apuntaría a otros ámbitos no especificados.
Pero, no nos fiemos tanto. El equipo económico de la campaña de Bachelet – al igual con el equipo de educación, está compuesto por figuras de ideología liberal capitalista y comprometidas con la política económica de los gobiernos anteriores de la Concertación (Alberto Arenas como director de presupuestos y Ricardo Lagos Weber como jefe del Departamento de Relaciones Económicas Internacionales y como tal negociador directo en el TLC con EE.UU) ¿Qué de distinto podrían ofrecernos estos personajes comprometidos hasta las ingles con la política económica de los últimos cuarenta años de liberalismo económico, en un modelo de capitalismo dependiente de la exportación de materias primas?
Consideramos que la reforma tributaria es importante y necesaria, pero la vemos como parte del comienzo y no como el fin de un proceso de cambios en la economía del país.
No se ven en la oposición propuestas que apunten a generar una nueva estrategia de desarrollo económico nacional, no se ha cuestionado la estructura económica basada en la exportación primaria, ¿cómo entonces pensar o plantear hacer cambios importantes si no se define un giro al modelo mono exportador y dependiente hacia un modelo que ponga al hombre por sobre los registros contables?, ¿donde están las propuestas programáticas que vayan más allá de los enunciados retóricos? ¿Cuál es el sentido y para que esos llamados a formar una nueva mayoría? ¿Para cambiar que?
Sostuvimos en la SIPONA anterior que lo que se está materializando son las orientaciones políticas del Partido Comunista que ha venido impulsando desde 1997 y que se resume en el programa que enarbolo Jorge Arrate.
Sí la Concertación hubiese querido real y genuinamente estos cambios, si hubiese tenido la voluntad política, habrían podido hacerlo desde 1998, pero solo respondió con portazos a la propuesta comunista, al decir esto solo se constata un hecho.
Lo que sin duda demuestra que la Concertación no ha hecho más que gala de un oportunismo y un populismo sin límites y señala que antes no pudo hacer estos cambios, no porque no quisiera sino porque no podía.
Pero olvidan que los debates y las propuestas de cambios no solo operan en la institucionalidad. Sino que también en la participación activa de los representados, representados que fueron abandonados y desmovilizados por ellos mismo desde la llegada de P. Aylwin. No confiaron en el pueblo que en las calles ayudo con sangre y lagrimas botar a la dictadura. Y no pocas veces reprimiendo y silenciando a los que llaman hoy para construir su nueva mayoría.
Las limitaciones y trabas para impulsar los cambios no solo son atribuibles al amarre de la constitución de 80 sino que también a la falta de voluntad política para hacerlo.
Pues, muchas reformas y cambios pudieron haberse hecho por decreto, o por mayorías simples (no todo requería los quórums calificados).
Todos fuimos testigos de cómo los gobiernos de la concertación fueron condescendientes con la burguesía, cómo los ministros de hacienda asumieron el real liderazgo de la política económica chilena. El capitalismo, la dependencia económica y las privatizaciones se profundizaron durante 20 años de concertación siguiendo el legado de Pinochet y ello no fue culpa de los quórums calificados sino que de la adhesión de la Concertación al modelo, a la actitud servil de muchos de sus lideres, a los intereses de clase de la burguesía, y al desprecio de la clase trabajadora. Para muestra un ejemplo, como el de la política habitacional relegó y segregó condenando al hacinamiento a cientos de miles de trabajadoras y trabajadores en viviendas indignas situadas en zonas carentes de servicios de salud, educación transporte etc., donde la calidad de vida iba de mal en peor, como lo es el caso de la ya emblemática Bajos de Mena en Puente Alto donde viven 112.mil personas.
Este tipo de políticas urbanas son la que ponen a Chile en el ranking de tener las ciudades con mayor segregación en el mundo.
Por último - y para ser justos recordemos –que el PC en los tiempos de Gladys Marín les hizo el ofrecimiento de un pacto electoral que les hubiese permitido obtener los quórums necesarios para impulsar algunas reformas, ofrecimiento que fue rechazado por la Concertación en 1997.
Estas y muchas otras razones son el motivo de nuestro escepticismo y nuestras legítimas dudas de que la concertación aliada con el PC harán su mayor esfuerzo para impulsar los cambios necesarios para el pueblo chileno.
En la otra vereda, pero de la misma calle, la Alianza por Chile también es un lugar donde las ideas y los programas no andan a la orden del día. Hasta el momento solo se ha escuchado a Golborne, pro UDI y Allamand, de RN, y al gobierno vociferar contra Bachelet y la oposición, todo lo cual parece mucho más miedo que un llamado a la acción política.
Según la última encuesta de la UDP, Bachelet supera a cualquier candidato de la Alianza, juntos o por separado.
Para ser justos ha sido Allamand quien ha estado más a la altura de las circunstancias y poniendo de verdad el énfasis en los aspectos políticos y en el marco de propuesta programáticas destinadas a seducir a las capas medias, pero aun así es difícil que la derecha pueda ganar en las elecciones presidenciales y parlamentarias, anunciándose un descalabro electoral incluso por parte de lideres como Carlos Larraín.
Quizás lo que ocurra sea similar al descalabro electoral de la Derecha en 1965, cuando solo logró elegir a 9 diputados de 150. Donde la Democracia Cristiana se transformo en mayoría absoluta.
Los pronósticos señalan que la derecha no sufrirá una derrota como la del 65 pero sí elegirá menos escaños que los que tiene, quedando en minoría más pequeña. Ahora bien, la historia tiende a moverse en espiral y es muy probable que la Derecha se recupere en un futuro si no hay cambios drásticos, ello dependerá de la evolución política y económica del próximo gobierno.
Pero volvamos al presente, la derecha se ha visto envuelta en los últimos días en escándalos por responsabilidades y negligencias propias.
Primero, la destitución del Ministro Beyer por parte del Senado, con los votos de una oposición acorralada por la presión del movimiento estudiantil y por lo tanto actuando con un oportunismo electoral cada vez más evidente. El Ministro Beyer sabía que tenía que hacer más que lo necesario para resolver los problemas y no bastaba con cumplir la ley, se requería de un ministro que fuera más allá, pero, obviamente, la línea política a la que responde el ministro no concibe ir más allá; resguardar las estructuras actuales es la finalidad estratégica de la educación. Más que merecida tenía la destitución el ministro, pero seamos serios, si es por eso la totalidad de los ministros de educación a partir de 1981 tendrían que haber sido destituidos, pero esta vez pudo más el oportunismo electoralista – populista de la oposición comunista – concertacionista, la inoperancia del gobierno de resguardar a sus cuadros técnicos y sobre todo la agilidad de un movimiento estudiantil capaz de poner los temas en la agenda.
Segundo, la resolución de la Corte Suprema contra CENCOSUD por alza arbitraria en los cobros de mantención de sus tarjetas, terminó salpicando a uno de sus gerentes en la época de 2006, es decir el actual candidato de la UDI, Lawrence Golborne, quien se excusa señalando que sólo cumplía ordenes, ¿en un cargo de dirección, cuya función es tomar decisiones? Lo que dice el candidato de la UDI no solo es raro sino que es falso. Lo fallado por la corte no solo demuestra que las nuevas formas de obtener ganancias diseñadas por sus gerentes no solo son inmorales sino que además son delitos, cuyo modus operandis consiste en aumentar abusivamente y a espaldas de la gente los cobros de los créditos, valiéndose de las necesidades, de muchas personas del país, cuyos ingresos insuficientes las obliga a endeudarse para satisfacer sus necesidades y sueños, en su mayoría miembros de la clase trabajadora. La misma gente a la que el ahora candidato les pide el voto.
Esto ha traído repercusiones a raíz de los dichos oportunistas del candidato de RN, Andrés Allamand, quien fustigo a su competidor. Sumándose al coro de críticas desatados en la oposición concertacionista, bajo cuyo gobierno, ocurrieron estos abusos.
Tercero, la denuncia de una funcionaria de derecha del INE que acusa de la alteración de los resultados del CENSO de 2012., denuncia que provocó la renuncia del director del INE.
Estos hechos tienen a la derecha y sus partidos, a sus organizaciones gremiales y al gobierno, de cabeza planeando tácticas para reflotar al bloque político derechista, que se hunde en la ineficiencia, la sordera y los escandalosos actos en que sus figuras han participado, tarea que se visualiza como dificultosa y que le restan fuerza para asegurar su continuidad en el gobierno.
Estos acontecimientos que se destapan a diario son una dificultad en los intentos de negociación e intentos de tener acuerdos de pasillo entre el gobierno y algunos dirigentes sindicales tendientes a construir un periodo de paz social y sindical, que se rompe por todos lados arrinconando al gobierno de Piñera.
En ese plano se inscribe el secretismo de las conversaciones entre la Ministra del trabajo Evelyn Matthei y el dirigente socialista Raimundo Espinoza, que lo hace a nombre de los trabajadores titulares de CODELCO.
No lo sabemos que camino tomaran esas conversaciones, lo que sí sabemos es que desde la CUT se ha planteado, en el marco de los últimos conflictos y la conmemoración del 1° de Mayo, la realización de un paro nacional para el día jueves 11 de Julio.
Si bien una paralización de carácter nacional es una buena oportunidad para una demostración de fuerzas de los trabajadores, ello no basta, pues la clase trabajadora carece de la organización y un programa que dirija al grueso del proletariado, los trabajadores organizados son minoría en el universo de los trabajadores, el sindicalismo es débil, y los más organizados lo hacen en el plano economicista y con pocos objetivos políticos lo que en la practica lo constituye como una fuerza real de poca potencia.
En este sentido es fundamental potenciar a las fuerzas organizadas de la clase, contribuir a su formación y educación, y por cierto, al desarrollo de de nuevas organizaciones y de la conciencia de clase de los trabajadores.
Este 1° de Mayo, es una oportunidad para iniciar este impulso para potenciar a la clase trabajadora, cuyos sectores más organizados y numeroso se aglutinan en la CUT que está dirigida por Partido Comunista y el Partido Socialista, partidos comprometidos más en la lucha electoral que en la lucha real por el cambio en la sociedad chilena y que se han alineado con la idea de una candidatura única de la oposición.
¿Cuál será el rol de la CUT ante un gobierno de esta nueva mayoría?
Pensamos que el rol asignado a la CUT. Por los partidos políticos será coherente con los diseños de las políticas de conciliación de clase. Diseño que incluye la desmovilización a cambio de migajas y de apuntalamiento de la paz social y de los acuerdos con la patronal.
Que en el eventual gobierno de Michelle Bachelet se traducirá en la subordinación de la clase trabajadora organizada al programa y al gobierno.
Todo ello cuando ya es más evidente que el apoyo del PC será para Bachelet, a pesar de los desacuerdos y las reticencias internas de algunos núcleos internos. Signo de lo anterior es que en la ciudad de Copiapó, ya se constituyó el comando por Lautaro Carmona para diputado y por Michelle Bachelet como presidente; Carmona es ni más ni menos que el secretario general del PC y por su parte el diputado Teillier, el presidente del PC ha enfatizado en que los datos de las encuestas serán un factor a considerar para la decisión del pleno del Comité Central del PC en mayo próximo. En otras palabras, el PC apoyará a Bachelet en la primaria y en la presidencial de Noviembre.
Por tanto existe una alta probabilidad que la CUT, se subordine con la próxima administración de la Concertación.
¿Qué caminos tomar entonces?
Para fortalecer a la clase trabajadora, es necesario fortalecer su independencia de clase denunciando las practicas de burocracia sindical y el manejo de los partidos que se benefician con esas practicas burocráticas: PC., PS., y DC.
la tarea de los revolucionarios será consolidar las organizaciones políticas revolucionarias y que atreves de ellas impulsar la formación de una corriente revolucionaria al interior de la clase trabajadora, que haga todo lo necesario por poner en marcha un proceso revolucionario en Chile que busque terminar de raíz con todos los males de la sociedad capitalista.
L.R
jueves, 19 de julio de 2012
Marta R. Zabaleta
http://www.elecodelospasos.net/article-marta-r-zabaleta-del-frente-de-mujeres-revolucionarias-del-mir-chileno-anos-70-no-me-arrepiento-de-nada-56888305.html
jueves, 12 de julio de 2012
REFORMA UNIVERSITARIA Y REVOLUCIÓN
CHE GUEVARA
17 octubre de 1959
Estimados compañeros, buenas noches;
Tengo que pedir disculpas al calificado público asistente por la demora en la iniciación de este acto, que es culpa mía y del tiempo que ha estado muy mal en todo el camino, y hemos tenido que parar en Bayamo.
Es muy interesante para mí venir a hablar de uno de los problemas que ha tocado más de cerca a las juventudes estudiosas de todo el mundo; venir a hablar aquí, en una Universidad revolucionaria, y precisamente en una de las más revolucionarias ciudades de Cuba.
El tema es sumamente vasto; tanto es así que varios conferencistas han podido desarrollar diferentes facetas de él. En mi condición de luchador, me interesa analizar precisamente los deberes revolucionarios del estudiantado en relación con la Universidad. Y para eso tenemos que precisar bien qué es un estudiante, a qué clase social pertenece, y si tiene algo que lo defina como entidad o como núcleo, o si simplemente responde en sus reacciones, a las reacciones generales de las diferentes clases a que puede pertenecer. Y entonces nos encontramos con que el estudiante universitario es precisamente el reflejo de la Universidad que lo aloja, porque ya hay limitaciones que pueden ser de diferentes tipos, pero que finalmente son limitaciones económicas que hacen que el estudiantado pertenezca a una clase social donde sus problemas -no sus problemas económicos- no son tan grandes como en otras; pertenece por lo general a la clase media, no aquí en Oriente, en Santiago de Cuba, sino en todo Cuba, y podemos decir que en toda América. Hay naturalmente excepciones -todos las conocemos-; hay individuos de extraordinaria capacidad que pueden luchar contra un medio adverso con una tenacidad ejemplar y llegar a adquirir su título universitario. Pero en general, el estudiante universitario pertenece a la clase media y refleja los anhelos e intereses de esa clase; aunque muchas veces, precisamente en momentos como ahora, la llama vitalizadora de la revolución puede llevarlo a posiciones más extremas. Y eso es lo que tratamos de analizar en estos momentos: las tendencias generales de la Universidad respondiendo al núcleo social del cual sale, y sus deberes revolucionarios para con la comunidad entera.
Porque la Universidad es la gran responsable del triunfo o la derrota, en la parte técnica, de este gran experimento social y económico que se está llevando a cabo en Cuba. Hemos iniciado leyes que transforman profundamente el sistema social imperante: se han liquidado casi de un plumazo los latifundios, se ha cambiado el sistema tributario, se está por cambiar el sistema arancelario, se están creando incluso cooperativas de trabajo industriales; es decir, toda una serie de fenómenos nuevos, que traen aparejados instituciones nuevas, están floreciendo en Cuba. Y todo ese inmenso trabajo lo hemos iniciado solamente con buena voluntad, con el convencimiento de que estamos siguiendo un camino verdadero y justo, pero sin contar con los elementos técnicos necesarios para hacer las cosas perfectamente.
Y no contamos con ellos porque precisamente estamos innovando, y esta institución que es la Universidad estaba orientada a dar a la sociedad toda una serie de profesionales que encajaban dentro del gran cuadro de las necesidades del país en la época anterior. había necesidad de muchos abogados, de médicos; ingenieros civiles había menos, y otras carreras seguían así. Pero nos encontramos de pronto con que necesitamos maestros agrícolas, ingenieros agrónomos, ingenieros químicos, industriales; físicos, incluso matemáticos, y no hay. En algunos casos no existe siquiera la carrera; en otros, está ocupada por un pequeño número de estudiantes que han visto la necesidad de empezar a estudiar cosas nuevas, o simplemente han caído allí porque no había lugar en otra escuela, o porque querían estudiar y no había nada que les gustara exactamente. En fin, no hay una dirección estatal para llenar todos los claros que estamos viendo que existen en la tecnificación de nuestra Revolución.
Y eso nos lleva al centro preciso del problema universitario en cuanto puede tener de conflictivo, en cuanto pueden tener de agresivo, si ustedes quieren, los planteamientos que voy a hacer. Porque el único que puede, en este momento, precisar con alguna certeza cuál va a ser el número de estudiantes necesarios y cómo van a ser dirigidos esos estudiantes de las distintas carreras de la Universidad, es el Estado. Nadie más que él lo puede hacer; por cualquier organismo, por cualquier instituto que sea, pero tiene que ser un instituto que domine completamente todas las diferentes líneas de la producción y esté al tanto también de las proyecciones de la planificación del Gobierno Revolucionario.
Grandes materias que son la base del triunfo de países más avanzados, como las matemáticas superiores y la estadística, prácticamente no existen en Cuba. Para empezar a hacer estadísticas de lo que necesitamos, nos encontramos con que no tenemos estadísticos, con que hay que importarlos, o buscar algunas personas que han desarrollado su especialidad en otros lugares. este es el nudo central del problema; si el Estado es el único organismo o el único ente capaz de dictaminar con algún grado de certeza cuáles son las necesidades del país, evidentemente, el Estado tiene que tener participación en el gobierno de la Universidad. Hay quejas violentas contra ello; incluso se levantan entre las candidaturas estudiantiles en La Habana, casi como cuestión de principio, la intervención o la no intervención del Estado, la pérdida de la autonomía, como llaman los estudiantes. Pero hay que definir exactamente qué significa autonomía. Si autonomía significa solamente que haya que cumplir una serie de requisitos previos para que un hombre armado entre en el recinto universitario para cumplir cualquier función que la Ley le asigne, eso no tiene importancia; no es ese el centro del problema, y todo el mundo está de acuerdo en que esa clase de autonomía se mantenga. Pero si hoy significara autonomía que un gobierno universitario desligado de las grandes líneas del Gobierno Central -es decir: un pequeño Estado dentro del Estado- ha de tomar los presupuestos que el Gobierno le dé y ha de trabajar sobre ellos, ordenarlos y distribuirlos en la forma que mejor le parezca, nosotros consideramos que es una actitud falsa. Es una actitud falsa precisamente porque la Universidad se está desligando de la vida entera del país, porque se está enclaustrando y convirtiéndose en una especie de castillo de marfil alejado de las realizaciones prácticas de la Revolución. Y además porque van a seguir mandando a nuestra República una serie enorme de abogados que no se necesitan, de médicos que incluso no se necesitan en la cantidad en que en estos momentos están ingresando, o de toda una serie de profesiones, por lo menos cuyos programas deben ser revisados para adaptarlos.
Surge entonces, frente a esta encrucijada de dos caminos o siglos, el levantamiento de grupos más o menos importantes, de sectores estudiantiles que consideran como la peor palabra del mundo la intervención estatal o la pérdida de la autonomía. En ese momento, esos sectores estudiantiles, lo digo con responsabilidad y sin ánimo de herir a nadie, están cumpliendo quizá el deber de la clase a que pertenecen, pero están olvidando los deberes revolucionarios, están olvidando los deberes contraídos en la lucha con la gran masa de obreros y campesinos que pusieron sus cuerpos, su sudor y su sangre al lado de los estudiantes en cada una de las batallas que se libraron en todos los frentes del país para llegar a esta gran solución que fue el primero de enero.
Y esta es una actitud sumamente peligrosa. No hoy, no hoy porque no se han definido todavía los campos, porque todavía hay mucha gente que aun herida en sus intereses económicos, cree que la Revolución ha sido un acierto, gente que tiene la virtud de ver mucho más lejos que donde alcanza su bolsillo y ve los intereses de la patria. Pero todo ese pequeño problema, que gira en torno a la palabra autonomía, tiene correlaciones e interrelaciones que van aún mucho más lejos que en nuestra Isla. Desde afuera se van tendiendo las grandes líneas estratégicas encargadas de aglutinar a todos los que sienten que han perdido algo con esta Revolución; no a los esbirros, no a los malversadores o a los miembros del anterior Gobierno, sino a los que quedándose al margen, o incluso apoyando en alguna forma este Gobierno, sienten que han quedado atrás o que han perdido algún bien económico. Toda esta gente está dispersa en distintas capas sociales, y puede manifestar su descontento con toda libertad en el momento que quiera; pero la tarea a que está encaminada en este momento la reacción nacional e internacional es aglutinar todas las fuerzas descontentas contra el Gobierno, y constituirlas en un conglomerado sólido para tener ese frente interno necesario a sus planes de invasión o depresión económica, o quién sabe cuál será.
Y la Universidad, dando batallas a veces feroces, luchando encarnizadamente en torno a la palabra autonomía, como naturalmente luchando encarnizadamente en torno a cuestiones de menor importancia como es la elección de los líderes estudiantiles, están creando precisamente el campo para que se siembre con toda fertilidad esa simiente que tanto anhelan sembrar los reaccionarios. Y este lugar, este lugar que ha sido en las luchas vanguardia del pueblo, puede convertirse en un factor de retroceso si no se incorpora a las grandes líneas del Gobierno Revolucionario.
Y lo que digo no es un análisis teórico de la cuestión ni una opinión festinada; es que esto es lo que ha pasado en la América entera, y los ejemplos podrían abundar considerablemente. Recuerdo en este momento el ejemplo patético de la Universidad de Guatemala que fue, como las Universidades cubanas, vanguardia del pueblo en la lucha popular contra los regímenes dictatoriales, y después, en el Gobierno de Arévalo primero, pero sobre todo en el Gobierno de Arbenz se fueron transformando en focos decididos de lucha contra el régimen democrático. Defendían precisamente lo mismo que ahora se está defendiendo: la autonomía universitaria, el derecho sagrado de un grupo de personas a decidir sobre asuntos fundamentales de la Nación, aun contra los intereses mismos de la Nación. Y en esa lucha ciega y estéril, la Universidad se fue transformando, de vanguardia de las fuerzas populares, en arma de lucha de la reacción guatemalteca. Fue necesaria la invasión de Castillo Armas, la quema en un acto público de un vandalismo medioeval de todos los libros que hablaran de temas que fueran mal vistos por el pequeño sátrapa guatemalteco, para que la Universidad reaccionara y volviera a tomar su lugar de lucha entre las fuerzas populares. Pero el camino perdido había sido extraordinariamente grande, y Guatemala hoy está, como ustedes lo saben, saliendo a medias de aquella situación caótica y buscando de nuevo, entre tropiezo y tropiezo, una vida institucional de acuerdo con las normas democráticas. Ese es un ejemplo palpitante, que todos ustedes recuerdan porque pertenece a la historia de estos días.
Pero es que podríamos ir mucho más lejos en el análisis de la gran conquista de la reforma universitaria del dieciocho que precisamente se gestó en mi país de origen y en la provincia a la cual pertenezco, que es Córdoba; y podríamos analizar la personalidad de la mayoría de aquellos combativos estudiantes que dieron la gran batalla por la autonomía universitaria frente a los gobiernos conservadores que en esa época gobernaban casi todos los países de América. Yo no quiero citar nombres para no provocar incluso polémicas internacionales; quisiera, que ustedes tomaran el libro de Gabriel del Maso, por ejemplo, donde estudia a fondo la reforma universitaria, buscarán en ese índice los nombres de todos aquellos grandes artífices de la reforma y buscarán hoy cuál es la actitud política, buscarán qué es lo que han sido en la vida pública de los países a que pertenecen, y se encontrarán con sorpresas extraordinarias, con las mismas sorpresas con que me encontré yo, cuando creyendo en la autonomía universitaria como factor esencial del adelanto de los pueblos, hice ese análisis que les aconsejo hacer a ustedes. Las figuras más negras de la reacción, las más hipócritas y peligrosas porque hablan un lenguaje democrático y practican sistemáticamente la traición, fueron las que apoyaron, y muchas veces las que aparecen como figuras propulsoras en sus países de aquella reforma universitaria. Y aquí entre nosotros, investiguen también al autor del libro porque también habrá sorpresas por allí.
Todo esto se lo decía para alentarlos precisamente sobre la actitud del estudiantado. Y más que en ningún lugar en Santiago, donde tantos estudiantes han dado su vida y tantos otros pertenecen a nuestro Ejército Rebelde. Nosotros, como tenemos un ejército que es popular y dignidad, a nadie le preguntamos cuál es su actitud política frente a determinados hechos concretos; cuál es su religión, su manera de pensar. Eso depende de la conciencia de cada individuo. Por eso no les puedo decir cuál será la actitud misma de los miembros del Ejército Rebelde. Espero que entiendan bien las líneas generales del problema y que sean consecuentes con las líneas de la Revolución. Tal vez sí, tal vez no.
Pero estas palabras no van dirigidas a ellos, una minoría, sino a la gran masa estudiantil, a todos los que componen este núcleo. Yo recuerdo que tuve una pequeña conversación con algunos de ustedes hace varios meses, y les recomendaba entrar en contacto con el pueblo, no llegar al pueblo como llega una dama aristocrática a dar una moneda, la moneda del saber o la moneda de una ayuda cualquiera, sino como miembro revolucionario de la gran legión que hoy gobierna a Cuba, a poner el hombro en las cosas prácticas del país, en las cosas que permitan incluso a cada profesional aumentar su caudal de conocimiento y unir, a todas las cosas interesantes que aprendieron en las aulas, las quizás mucho más interesantes que aprenden construyendo en los verdaderos campos de batalla de la gran lucha por la construcción del país.
Es evidente que uno de los grandes deberes de la Universidad es hacer sus prácticas profesionales en el seno del pueblo, y es evidente también que para hacer esas prácticas organizadamente en el seno del pueblo necesitan el concurso orientador y planificador de algún organismo estatal que esté directamente vinculado a ese pueblo, o incluso de mucho más de un organismo estatal, pues actualmente para hacer cualquier obra en cualquier lugar de la república, se ponen en contacto tres, cuatro o más organismos, y se está iniciando recién en el país la tarea de planificar el trabajo y de no dilapidar esfuerzos.
Pero centralizando el tema en el estudio, en el derecho a estudiar y en el derecho a elegir una carrera de acuerdo con una vocación, nos tropezamos siempre con el mismo problema: ¿Quién tiene derecho a limitar la vocación de un estudiante por una orden precisa estatal? ¿Quién tiene derecho a decir que solamente pueden salir 10 abogados por año y deben salir 100 químicos industriales? Eso es dictadura, y está bien: es dictadura. Pero ¿es la dictadura de las circunstancias la misma dictadura que existía antes en forma de examen de ingreso o en forma de matrículas, o en forma de exámenes que fueran eliminando los menos capaces? Es nada más que cambiar la orientación del estudio. El sistema en este caso permanece idéntico, porque lo que se hacía antes es tratar de dar los profesionales que iban a salir a la lucha por la vida en las diferentes ramas del saber. Hoy se cambian por cualquier método: examen de ingreso, o una calificación previa; en fin, el método es lo de menos. Y se trata de llevarlo hacia los caminos que la Revolución entiende que son necesarios para poder seguir adelante con nuestra tarea técnica. Y creo que eso no puede provocar reacciones. Y salta a la vista que la integración de la Universidad con el Gobierno Revolucionario no debe provocar reacciones.
No queremos aquí esconder las palabras y tratar de explicar que no, que eso no es pérdida de autonomía, que en realidad no es nada más que una integración más sólida, como la es. Pero esa integración más sólida significa pérdida de la autonomía, y esa pérdida de autonomía es necesaria a la Nación entera. Por tanto, tarde o temprano, si la Revolución continúa en sus líneas generales, encontrará las formas de lograr todos los profesionales que necesita. Si la Universidad se cierra en sus claustros y sigue en la tarea de lanzar abogados, o toda una serie de carreras que no son tan necesarias en este momento (no vayan a pensar que la he agarrado especialmente con los abogados); si sigue en esa tarea, pues tendrán que formar algún otro tipo de organismo técnico. Ya se está pensando en La Habana en hacer un Instituto Técnico de Cultura Superior que dé precisamente una serie de estas carreras, instituto que tendrá una organización diferente a la Universidad quizás, y que puede convertirse, si la incomprensión avanza, en un rival de la Universidad o la Universidad en una rival de esa nueva institución que se piensa crear en la lucha por monopolizar algo que no se puede monopolizar porque es patrimonio del pueblo entero, como es la cultura.
También esas cosas que se están creando en Cuba se han hecho en otros países del mundo, y sobre todo de América. También se han producido esas luchas entre los miembros de organismos, de escuelas técnicas o politécnicas de un grado de cultura por lo general menor y la Universidad. Lo que yo no sé si se ha dicho o si se ha precisado bien claro, es que esa lucha es el reflejo de la lucha entre una clases social que no quiere perder sus privilegios, y una nueva clase o conjunto de clases sociales que están tratando de adquirir sus derechos a la cultura. Y nosotros debemos decirlo para alertar a todos los estudiantes revolucionarios, y para hacerles ver que una lucha de esa clase es sencillamente la expresión de eso que hemos tratado de borrar en Cuba, que es la lucha de clases, y que quien se oponga a que un gran número de estudiantes de extracción humilde adquiera los beneficios de la cultura, está tratando de ejercer un monopolio de clases sobre la misma.
Ahora bien, cuando aquí se hablaba de reformas universitarias, y todo el mundo ha estado de acuerdo en que la reforma universitaria es algo importante y necesario para el país, lo primero que se ha hecho es, por parte de los estudiantes, tomar en cierta manera el control de las casas de estudio, imponer a los profesores una serie de medidas e intervenir en el gobierno de la Universidad en mayor o menos grado. ¿Es correcto? Esa es la expresión de un grupo que ha triunfado, ha triunfado y ha exigido sus derechos después del triunfo. Los profesores -algunos por su edad, otros por su mentalidad incluso- no participaron en la misma medida en la lucha, y los que lucharon y triunfaron adquirieron ese derecho. Pero yo me pregunto si el Gobierno Revolucionario no luchó y triunfó, y no luchó y triunfó con tanto o más encarnizamiento que cualquier sector aislado de la colectividad porque fue la expresión de la lucha toda del pueblo de Cuba por su liberación. Sin embargo, el Gobierno no ha intervenido en la Universidad, no ha exigido su parte en el festín, porque no considera que esa sea la manera más lógica y honorable de hacer las cosas. Llama simplemente a la realidad a los estudiantes; llama al raciocinio, que es tan importante en momentos revolucionarios, y a la discusión, de la cual surge necesariamente el raciocinio.
Ahora se están discutiendo programas de reforma universitaria y enseguida se vuelve la vista hacia las reformas universitarias del año dieciocho, hacia todos los supersabios que traicionaron su ciencia y su pueblo después pero que en el momento en que lucharon por una cosa noble y necesaria como era la reforma universitaria en aquel momento, no conocían nada de nada, eran simples estudiantes que la hicieron porque era una necesidad. Teorizar, teorizaron después, y teorizaron cuando ya tenían un sentido malévolo de lo que habían hecho. ¿Por qué nosotros tenemos entonces que ir a buscar la reforma universitaria en lo que se ha hecho en otros lados? ¿Por qué no tomar aquello sino simplemente como información adicional a los grandes problemas nuestros, que son los que tenemos que contemplar por sobre todas las cosas, a los problemas que existen aquí, que son problemas de una revolución triunfante con una serie de gobiernos muy poderosos, hostiles que nos atacan, nos acosan económicamente y a veces también militarmente; que riegan de propaganda por todo el mundo una serie de patrañas sobre este Gobierno, de un Gobierno que ha hecho la reforma agraria en la misma manera que yo aconsejo hacer la reforma universitaria, mirando hacia adelante pero no hacia atrás, tomando como simples jalones lo que se había hecho en otras partes del mundo, pero analizando la situación de nuestro propio campesino; que ha hecho una reforma fiscal y una reforma arancelaria, y que está ahora en la gran tarea de la industrialización del país, de este país de donde hay que sacar entonces los materiales necesarios para hacer nuestra reforma; de un país donde se reúnen los obreros que no han logrado todas las reivindicaciones y que aspiraron y lógicamente aspiran, y resuelven, en asambleas multitudinarias y por unanimidad, dar una parte de su sueldo para construir económicamente al país; de un Gobierno Revolucionario que lleva como bandera de lucha a la Reforma Agraria, y que la ha impulsado de una punta a la otra de la Isla, y que constantemente sufre porque no tiene los técnicos necesarios para hacerla, y porque la buena voluntad y el trabajo no suple sino en parte esa deficiencia, y porque cada uno de nosotros debemos volver sobre nuestros pasos constantemente y aprender sobre el error cometido, que es aprender sobre el sacrificio de la Nación.
Y cuando tratamos de buscar a quien lógicamente nos debe apoyar, a la Universidad; para que nos dé los técnicos, para que se acople a la gran marcha del Gobierno Revolucionario, a la gran marcha del pueblo hacia su futuro, nos encontramos con que luchas intestinas y discusiones bizantinas están mermando la capacidad de estos centros de estudios para cumplir con su deber de la hora. Por eso es que aprovechamos este momento para decir nuestras verdades quizás agrias, quizás en algunas cosas injustas, muy molestas quizás para mucha gente, pero que transmite el pensamiento de un Gobierno Revolucionario honesto, que no trata de ocupar o de vencer una institución que no es su enemiga, sino que debe ser su aliada y su más íntima y eficaz colaboradora; y que busca precisamente a los estudiantes porque nunca un estudiante revolucionario puede ser, no enemigo, ni siquiera adversario del Gobierno que representamos; porque estamos tratando en cada momento de que la juventud estudiosa, aúne al saber que ha logrado en las aulas el entusiasmo creador del pueblo entero de la República y se incorpore al gran ejército de los que hacen, dejando de lado esta pequeña patrulla de los que solamente dicen. Por todo eso he venido aquí, más que a dar una conferencia, a presentar algunos puntos polémicos, y a llamar, naturalmente, a la discusión, todo lo agria, todo lo violenta que se quiera, pero siempre saludable en un régimen democrático, a la explicación de cada uno de los hechos, al análisis de lo que está sucediendo en el país, y al análisis de lo que sucedió con los que mantuvieron las posiciones que hoy mantienen algunos núcleos estudiantiles. Y para finalizar, un recuerdo a los estudiantes interesados en estos problemas de la reforma universitaria: investiguen la vida futura, futura pero ya pasada, desde el momento en que se inició la reforma del dieciocho hasta ahora; investiguen la vida de cada uno de aquellos artífices de la reforma. Les aseguro que es interesante. Nada más.
miércoles, 11 de julio de 2012
martes, 10 de julio de 2012
domingo, 3 de julio de 2011
la vida es hermosa
todo lo que sucede es por alguna razón...
nada es al azar...
No hay por que pensar que todo es casualidad
nada es al azar...
No hay por que pensar que todo es casualidad
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